Lunes , Noviembre 23 de 2020

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Oportunidades y retos del sector bancario ante nueva ola tecnológica

Autor: Staff High Tech Editores

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Las tecnologías emergentes abren muchas posibilidades a las entidades financieras, pero su implantación es todavía escasa e incierta

La ola de la revolución digital ha incorporado a la industria financiera un buen número de tecnologías disruptivas: el análisis avanzado de datos, la inteligencia artificial en sus ramas de aprendizaje automático y procesamiento del lenguaje natural, Blockchain, los servicios en la nube, el interfaz de programación de aplicaciones, la criptografía, la biometría, entre otras.

Las tecnologías emergentes abren muchas posibilidades a las entidades financieras, pero su implantación es todavía escasa e incierta. Su grado de madurez es diverso y su aplicación al negocio bancario resulta compleja. No todas las tecnologías, ni siquiera las más prometedoras, como la cadena de bloques o Blockchain. valen para todo y es necesario que las instituciones de crédito exploren el mercado, ensayen nuevas aplicaciones prácticas y seleccionen con espíritu crítico las soluciones más adecuadas para cada necesidad.

Es imprescindible que reguladores y supervisores apoyen la aplicación de las tecnologías avanzadas con iniciativas flexibles que permitan identificar sin riesgo las mejores prácticas internacionales, como es el caso de los sandboxes, áreas de innovación libres de los compromisos regulatorios ordinarios.

Las nuevas tecnologías son potencialmente un gran aliado para facilitar el cumplimiento de las nuevas regulaciones. Funciones como la agregación de datos sobre riesgos, el análisis de escenarios o la automatización del tratamiento de las comunicaciones se realizan de forma mucho más eficiente con la ayuda de las soluciones tecnológicas apropiadas. Las ventajas tienen doble sentido.

Desde el punto de vista de los bancos, las tecnologías emergentes reducen costes, mitigan riesgos y liberan capital que puede ser utilizado para usos más productivos y rentables; mientras que desde el punto de vista de los supervisores, ofrecen una mayor calidad de información y de análisis, que además pueden ser extraídos de forma rápida y eficiente, y como consecuencia de ello se atenúan los riesgos del sistema.

El rigor de algunas de las regulaciones recientes genera fricciones en la relación entre las entidades financieras y sus clientes, y las nuevas tecnologías ayudan a suavizar esos problemas. Tecnologías como el aprendizaje automático, la robótica, la biometría, Blockchain o Big Data hacen la vida más fácil al cliente, en un momento en el que éste ha dejado de ser un actor pasivo y ha tomado las riendas de la relación con las empresas. Además, la experiencia del cliente es un factor competitivo de primera magnitud.

La aparición de nuevos competidores no financieros como Amazon, Alipay o Apple, que basan su negocio en la gestión y explotación de sus bases de datos, dificulta el mantenimiento del modelo bancario, pero al mismo tiempo es un incentivo para que las instituciones de crédito tradicionales aprovechen las tecnologías emergentes para rentabilizar los datos de sus clientes y descubrir nuevos flujos de ingresos en una nueva era caracterizada por la apertura del mercado.

Las novedades normativas son también una oportunidad para crear una estructura interna de gobierno más eficiente, con una visión no fragmentada del nuevo paisaje regulatorio y un enfoque de gestión de riesgos basado en información de mejor calidad.

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